El Botox cumple 20 años

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14 Sep El Botox cumple 20 años

El Dr. Agustín Viera, dermatólogo coordinador de Ivalia y coordinador del Grupo de Dermatología Estética y Terapéutica de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), fue entrevistado el pasado 12 de septiembre por la periodista Julia Otero en el programa ‘Julia en la onda’ de Onda Cero, a propósito de los 20 años que cumple el Botox.

La toxina botulínica, más conocida como Botox (la marca del primer medicamento de este tipo que se comercializó), es en realidad la toxina que produce el botulismo. Sin embargo, se aprovecha su capacidad de producir parálisis muscular para utilizarla con fines médicos en el tratamiento de ciertas enfermedades neurológicas y en medicina estética para las arrugas de expresión, que es por lo que más se la conoce.

La popular presentadora de Onda Cero y sus oyentes quisieron saber más sobre los usos y la naturaleza de esta sustancia de la que muchos han oído hablar pero muy pocos conocen en realidad. Para escuchar la entrevista completa al Dr. Agustín Viera sobre todo lo referente al Botox, haz clic aquí. Aquí te detallamos algunas de las preguntas formuladas al doctor y sus respuestas sobre el tema.


¿Se han cometido muchas tropelías con esta sustancia?

La toxina botulínica es una sustancia de gran utilidad que ha experimentado un gran desarrollo. Por lo general se ha utilizado siempre muy bien, pero como siempre recomendamos, es necesario que una sustancia médica sea siempre utilizada por un médico que tenga el conocimiento y la formación adecuada para administrarla.

Los dermatólogos tenemos mucha experiencia en la utilización de toxina botulínica, tanto desde el punto de vista estético como desde el punto de vista clínico.

 

Cuando se habla de Botox, todo el mundo piensa que se trata de un relleno facial. ¿Es correcto?

El Botox no es un relleno sino un relajante muscular de acción prolongada que inhibe la liberación de una sustancia llamada acetilcolina que libera la terminación nerviosa y que activa el músculo.

Realmente el desarrollo del Botox se debe a las nuevas aplicaciones que se han ido descubriendo, como por ejemplo la inhibición de las glándulas sudoríparas o su función analgésica, lo cual nos permite desde el punto de vista químico usarlo en muchos procesos (no solo desde el punto de vista estético).

La toxina botulínica es el proceso cosmético que más se utiliza, doblando incluso a los rellenos, la sustancias que intentan dar volumen a distintas arrugas modificando un poco la morfología de determinadas caras. Al final, cuando hablamos de la parte estética, hay que analizar muy bien lo que le sucede a cada persona en concreto, ya que no todos envejecemos igual y habría que plantearse si lo que quiere el paciente es relajar la musculatura (con Botox), renovar la piel mediante técnicas de láser, retensar la piel con técnicas de tensado facial o voluminizar la zona en caso de que la persona necesite relleno. Los dermatólogos trabajaremos siempre basándonos en el principio de naturalidad y equilibrio estético.

 

Parece que fue en (Alemania), a finales del siglo XVIII, donde 13 personas cayeron enfermas tras ingerir unas salchichas caseras. De ellas 6 murieron. Un médico decidió investigar el problema hasta llegar a la conclusión de que el cuadro tenía que ser debido a una toxina presente en las salchichas. Por ello, denominó a la enfermedad “botulismo” del latín “botulus=salchicha”. Posteriormente se descubriría que una bacteria producía de manera natural una toxina que paralizaba la contractibilidad muscular, hecho que se utiliza en la cara para relajar los músculos que producen las arrugas. Después de una historia así, ¿quién fue capaz de aplicar esta sustancia por primera vez en la cara de una persona?

El primero en trabajar con la toxina botulínica fue un oftalmólogo en los años 80 del siglo XX, el Dr. Alan Scott, que trabajaba sobre el estrabismo y el blefaroespasmo. Con el tiempo se dio cuenta de que la aplicación de esta sustancia era beneficiosa para quienes padecían una contractura exagerada en la musculatura periocular.

A nivel estético fue un matrimonio quien comenzó a desarrollarlo, los Carruthers. Él era dermatólogo y ella oftalmóloga, por lo que ella había estudiado lo que se había estado haciendo en oftalmología con la toxina botulínica y había visto que a los pacientes que se habían tratado con esta sustancia no arrugaban la frente ni el entrecejo, por lo que en muchas ocasiones la gente llegaba a la clínica pidiendo ese efecto. Fue ahí cuando decidieron investigar en esa línea, siendo este matrimonio las primeras personas en aplicar el Botox desde el punto de vista estético. A partir de aquí, el desarrollo de esta sustancia es vertiginoso en cuestiones de tipo estético.

He leído que se considera la sustancia más tóxica conocida, que incluso podría haber llegado a ser un arma de guerra química y que por ello se prohibió en la Convención sobre Armas Químicas, ya que medio kg de esta sustancia podría acabar con la humanidad entera. Imagino que la que se pincha actualmente a los pacientes nada tiene que ver a la sustancia que se pinchaba cuando empezaron estos primeros estudios médicos en los años 80 del siglo XX. ¿Es así?

Evidentemente. Se ha trabajado mucho sobre la sustancia y se han disminuido mucho las dosis para hacerlas muy seguras y que los efectos secundarios sean mínimos (en cuestión de hematomas, dolor, infecciones, etc.). En general se trata de una sustancia muy segura utilizada por profesionales médicos que saben aplicarla de forma adecuada. No puede aplicarse en cualquier lado.