Toxina Butolínica

En la Unidad Facial de Ivalia realizamos tratamientos con toxina botulínica con diferentes objetivos, aunque en la mayoría de los casos se aplica en pacientes, tanto hombres como mujeres, que buscan rejuvenecer su rostros sin recurrir a la cirugía.

Se trata de una técnica no invasivo que permite devolver a la piel la hidatación, firmeza y reducir, al mismo tiempo, los efectos del envejecimiento en la piel.

¿Qué es la toxina botulínica?

La toxina botulínica es una sustancia que se aplica en el rostro con una finalidad, por lo general, estética. El efecto que produce es el de relajar los músculos encargados de generar una acción descendente de la cara (los de acción prolongada) y, por otro lado, potencia la función de aquellos que realizan la tarea ascendente.

Se trata, por tanto, de lograr un efecto lifting sin cirugía, armonizando los gestos naturales de la cara.

¿En qué zonas se puede aplicar?

El uso de la toxina botulínica en rejuvenecimiento facial se puede aplicar en estas zonas:

  • Arrugas de expresión
  • Patas de gallo
  • Entrecejo
  • Frente
  • Región Periocular
  • Boca
  • Mentón
  • Nariz
  • Mejillas

Toxina botulínica en el tratamiento de la hiperhidrosis

La hiperhidrosis o exceso de sudor es una patología que afecta a casi un 3% de la población en España. El exceso de sudor puede tener su origen en diferentes causas. En algunos pacientes aparece debido al nerviosismo, enfermedades o alteración de tiroides, entre otras causas.

Para frenar la activación de las glándulas sudoríparas por parte del sistema nervioso se aplica toxina botulínica. Este tratamiento es muy eficaz para frenar el exceso de sudor en las axilas, palmas de las manos y plantas de los pies.

La toxina botulínica se va a aplicar en el rostro mediante unas pequeñas inyecciones, que son prácticamente indoloras, aunque el paciente puede sentir alguna molestia. Las sensaciones dependen de la tolerancia al dolor de cada paciente.

Se puede aplicar de forma combinada con otro tipo de tratamientos para incrementar su eficacia y los efectos del rejuvenecimiento facial. Algunos de los tratamientos que se realizan de forma conjunto son la Radiofreceuncia, la Mesoterapia o el PRP, entre otros.

Los efectos de la aplicación de toxina botulínica empiezan a ser visibles a partir del tercer día tras la infiltración. Tiene una duración de unos 4-6 meses. Pasado este tiempo el efecto empieza a disminuir y la musculatura volverá a recuperar el movimiento anterior.

Para lograr un efecto más duradero se recomienda realizar una sesión de toxina botulínica cada cuatro meses durante el primer año. A partir de entonces se puede repetir cada seis meses.

Este tratamiento con toxina botulínica está recomendado en los siguientes casos:

  • Realizar un rejuvenecimiento facial sin cirugía
  • Suaviza las arrugas
  • Trata las patos de gallo
  • Reduce las líneas de expresión
  • Mantiene la naturalidad del rostro

No está indicado en mujeres emabrazadas, en pacientes con coagulopatías o que sigan tratamientos con anticoagulantes.

Los tratamientos con toxina botulínica en rejuvenecimiento facial aumenta su eficacia cuando se combinan con otras técnicas o tratamientos, como los peeling, Radiofrecuencia…

La aplicación de toxina botulínica en el rostro no tiene efectos secundarios. Tan solo permanecerá algo enrojecida la zona donde se ha realizado la inyección, pero desaparecerá en unos días.

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