Unidad de Dermatología Pediátrica

UNIDAD DE DERMATOLOGÍA PEDIÁTRICA

Unidad de Dermatología Pediátrica

Hay que tener mucho cuidado con la piel de los niños

Los problemas que aparecen en la piel son uno de los motivos más frecuentes por el que los niños se ven obligados a acudir a consulta médica.

Es por eso que la dermatología pediátrica se ha convertido en una de las especialidades médicas más demandadas.

Es tarea del especialista en dermatología pediátrica orientar a los padres acerca de lo que les debe o no preocupar, así como ayudar a los niños (con ayuda de los adultos) a crear los hábitos saludables que les permitan evitar en la medida de lo posible algunos de los problemas de dermatología pediátrica más habituales.

Alergias, infecciones de piel, quemaduras solares, lunares, manchas y demás tipos de lesiones, tanto generales como en áreas de especial incidencia como las axilas, los pies o el cuero cabelludo, son responsables de una gran parte de las consultas médicas de los niños que pueden derivar al especialista en dermatología pediátrica.

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Problemas comunes de la piel de los niños

La dermatitis atópica es la enfermedad de la piel más frecuente en la infancia. Relacionada con las alergias, se caracteriza por sequedad de piel, aparición de eczemas (áreas rojas, persitentes y que pican) en zonas muy determinadas: pliegues de brazos, piernas, cuello, axilas o ingles, con picor que obliga al rascado e infección cutánea secundaria al mismo. Con frecuencia existe historia personal o familiar de alergias: asma, rinitis o eczemas crónicos de la piel (padres, hermanos, tíos, abuelos, primos en primer grado). Motiva numerosísimas consultas por su carácter crónico y recurrente. Es una enfermedad de inicio en la niñez, antes de los cinco años (muchas veces a la edad de tres meses ya se han manifestado) y suelen desaparecer en la mayoría de los casos hacia los nueve años de vida. Para su tratamiento y control tiene gran importancia el conocimiento y correcta utilización de las diferentes medidas, muchas similares a la de los alérgicos y otras que le dirá su dermatólogo. Es fundamental hidratar la piel del niño.

La alergia es la consulta médica infantil por excelencia. Es una forma exagerada o alterada de reaccionar que tienen algunos niños cuando se exponen a algunas substancias en el medio ambiente o cuando ingieren ciertos alimentos o medicamentos. Ante un niño que de forma repetida presenta síntomas como picor en la nariz, estornudos frecuentes y mucosidad acuosa, dificultad respiratoria, pitidos al respirar, tos recurrente, enrojecimiento de ojos y lagrimeo o lesiones en la piel que aparecen y desaparecen, hay que pensar en una alergia. Naturalmente no todo niño alérgico las manifiesta todas. Los procesos repetidos o estacionales nos deben orientar hacia una posible causa alérgica.

Un elevado porcentaje de niños presentan piel seca, normalmente en el contexto de una dermatitis atópica muy poco manifiesta. Es muy importante hidratar la piel mediante productos adecuados (geles de baño y emulsiones fluidas hidratantes tras el baño) con objeto de evitar complicaciones secundarias a la sequedad: picor, grietas, eczemas o infecciones sobreañadidas.

Los pies durante la infancia dan numerosos problemas: infecciones, alergias, irritaciones, heridas… Se debe intentar inculcar los hábitos que a continuación se señalan. Insistir en que los niños se laven cuidadosamente los pies cada día con un jabón-gel de pH ácido (5,5). Para prevenir las infecciones sobre todo de hongos es importante el secado cuidadoso de los pies y los pliegues interdigitales, evitar el exceso de sudoración y el calzado oclusivo en lo posible, cambiar frecuentemente los calcetines, que deben ser de fibras absorbentes, y aplicar si es preciso preparados secantes y antisépticos con el fin de reducir el exceso de sudor y prevenir la sobreinfección. El pie es una zona húmeda ya de por sí, va metido dentro de un zapato, calcetín… Donde hay humedad puede haber microorganismos capaces de provocar infecciones (hongos, verru¬gas, etc) y si no nos secamos bien favorecemos la aparición de estas infecciones. Por último, hidratarse bien la piel de los pies. Después de un buen lavado y un buen se¬cado debe de utilizarse una crema hidratante en planta del pie, dorso del pie, toda la pierna hasta la rodilla, parándonos sobre todo en la zona del talón, ya que dicha zona esta más expuesta a grietas.

En nuestro entorno recibimos radiaciones solares todos los días del año, incluso cuando el día está nublado. Por otro lado, la piel va acumulando daño solar a lo largo de toda la vida. Es durante la infancia cuando más tiempo al día pasamos realizando actividades al aire libre, de ahí la importancia de transmitir hábitos saludables a la hora de disfrutar del sol con el doble objeto de educar y de evitar que la piel del niño esté más predispuesta a presentar lesiones en el futuro. Evitar la exposición solar directa en horas de máxima incidencia (12h – 16h), utilizar gorro y camiseta, aplicar fotoprotectores con asiduidad de un factor de protección de al menos 15 y sobre todo evitar la quemadura solar (piel roja y dolorosa), son normas importantes a seguir.

Las quemaduras solares evolucionan normalmente desde el enrojecimiento localizado hasta la formación de ampollas. Si la afectación es extensa el niño puede sentirse mal, quejarse de dolor de cabeza, náuseas, fiebre y escalofríos. En estos casos puede ser necesario la atención médica urgente. En casos leves la utilización de compresas frías, cremas a bases de esteroides suaves prescritas por el médico y antiinflamatorios por vía oral suele ser suficiente. Lo mejor, como siempre, es la prevención.

Cuidados en dermatología pediátrica

Más causas para acudir al dermatólogo

Además de los problemas antes mencionados que suelen experimentar los niños, es importante que los padres sepan también que tienen que traer a su hijo a que le revise un dermatólogo en los siguientes casos:

  • Cualquier lunar, mancha o peca que se pique, cambie de color, sangre o crezca de forma no proporcional al desarrollo del niño
  • Si el niño tiene áreas de piel con un aumento o disminución de pigmentación
  • Ante cualquier erupción cutánea que no desaparece o se repita
  • Ante cualquier nódulo o “bulto” que previamente no existía
  • Preocupación por el aspecto estético de mancha o erupción.

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